Mis ideas para un mundo mejor

Kay Wagner
Alemania

Brasil – Un modelo de convivencia pacífica

En el año 2001, un grupo de amigos de los dos países fundamos la Deutsch-Brasilianische Freundschaftsvereinigung e.V. (Asociación de Amistad Germano-Brasileña, www.freundschaftsvereinigung.com). Se trata de una organización caritativa sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es fortalecer las conexiones sociales y culturales entre ambos países.

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Para promover esta finalidad damos nuestro apoyo a la Creche Escola Dr. Renato Veloso Lima, en Salvador de Bahía. Allí se atiende diariamente a unos 180 niños de entre 1 y 6 años de edad, provenientes de familias socialmente desfavorecidas. En Brasil faltan organizaciones estatales para la asistencia a niños en esta edad.

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Pobreza hay en todas partes. ¿Por qué nos comprometemos con Brasil?

Brasil puede considerarse como un modelo a seguir para la convivencia pacífica entre las personas. La constatación de Euclides da Cunha de que no hay una “raza brasileña” (Nao há um tipo antropólogico brasileiro) reivindica su vigencia hasta hoy. La nación brasileña radica en la mezcla libre y sin trabas de todas las razas y colores. De esta manera, con el paso de los siglos, los aborígenes indios se han mezclado con los portugueses, con los negros que fueron traídos de África para trabajar como esclavos y con los numerosos inmigrantes de Italia, pero también de Francia y Alemania.

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Los jesuitas son en gran parte responsables de esta mezcla, ya que pronto concibieron esta tierra como una oportunidad para construir una sociedad nueva sin diferencias sociales ni esclavitud. A diferencia de la Iglesia española, los hijos de los colonialistas portugueses, los indígenas y los esclavos fueron considerados desde el principio como hijos de Dios con los mismos derechos. El efecto positivo se palpa hasta el día de hoy.

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Sin embargo en Brasil, como en todas partes, también hay delincuencia. Pero ésta es básicamente generada por la pobreza. La delincuencia en Brasil nunca es llevada por el odio abstracto a otras razas, religiones, clases o formas de vida. Brasil no tiene problemas étnicos o religiosos notables, no se conoce la apatía de los intentos de suicidio o los ataques homicidas. El lenguaje brasileño no abarca ni una sola alusión a insultos tan extendidos en otras partes para difamar a otras etnias. La diversidad de tonos que se encuentran en la población se describe más bien de una forma gráfica y afectuosa („café com leite“, „leite com café“), sin que ello tenga la más mínima connotación de menosprecio.
A este respecto, la sociedad brasileña sirve de ejemplo para otros países, en los que el pensamiento se encuentra aún firmemente anclado en categorías de razas, clases y pertenencias religiosas. Si todos nosotros pudiésemos superar estas barreras, el mundo sería un lugar mejor.

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El Dr. Kay Wagner nació en 1972. Estudió derecho en Marburgo, Potsdam y Ciudad del Cabo. Ejerce como abogado en el campo del entretenimiento y los medios de comunicación (kay.wagner@ihde.de).

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